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El fracaso en una marca de moda

16 noviembre, 2016

El fracaso de un proyecto, en este caso de una marca de moda, se compone de múltiples factores que por si mismos e individualizados, o de manera combinada, llevan a muchas jóvenes firmas o proyectos incipientes a malograrse.

Pero sobre todo, el fracaso tiene un carácter vergonzoso que no nos deja hablar con claridad sobre los motivos del mismo cuando podría convertirse en algo útil para proyectos venideros, propios o ajenos.

Parece que la sociedad, el enfoque en los estudios que recibimos, la educación en general nos empuja a buscar el éxito como máxima. Algo curioso, porque el éxito en si es francamente relativo y tiene tantas lecturas, todas ellas validas, como proyectos o personas nos cruzamos por el camino. Vamos, que lo que para mi puede ser una meta o un gran logro a otra le puede parecer algo irrelevante, y a la inversa.

Dicho esto, este post es algo que quería escribir desde hace mucho. Primero, ya que yo también tuve un proyecto de una pequeña (muy pequeña) marca de moda entre mis manos y considero que ciertos factores que no podía controlar, o no supe gestionar, hicieron que se fuera al traste aprendiendo bastante de todo aquello. Pero además, porque cuando comencé, otras firmas similares, por ser nuevas y jóvenes, nacieron de manera paralela y a día de hoy también han desaparecido. Así como el hecho de llevar tanto tiempo en la industria de la moda y ser consciente de lo complicado que resulta pervivir y mantenerse en un mercado tan voraz.

Creo que toda esa información puede ser valiosa para los que están en ese mismo momento por el que nosotros ya pasamos,  y por supuesto, para las firmas que están por llegar, así como un ejercicio para poner sobre la mesa las trabas que todo valiente que se introduzca en el mundo de la moda se va a topar y que nadie te cuenta.

¿Por qué ha fracasado mi proyecto de moda?

Aquí, algunas de las claves para encontrar el camino al éxito.

Por cierto, mi intención era escribir un artículo con las declaraciones de toda esa gente que conozco y que sus marcas también naufragaron, o aquellas que pasaron por momentos muy duros pero que a día de hoy han remontado y les va de maravilla, pero como decía al principio, hablar de los fracasos no es fácil y recibí una negativa por parte de todas ellas con justificaciones de lo más diversas: desde el sentimiento de dolor que produce tener que matar un proyecto en el que se ha invertido tanta ilusión porque no es rentable, a el hecho de no querer hablar mal de la industria o personajes que han sido la clave para que todo se fuese al traste.

Así que lo he escrito sin adjudicar a ninguna marca cada uno de los motivos, pero que sepáis que íntegramente son 100% reales, y como os decía al inicio, uno de ellos simplemente puede ser el detonante del fin así como la mezcla más inverosímil de varios o todos ellos.

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Para comenzar por algún sitio me remitiré a un principio hipotético que creo que el conjunto de los que deciden crear una firma pasan por ese estado: el de cuando soñamos con tener nuestra propia marca, trabajar como diseñadores y crear un producto entorno al estilo propuesto con su identidad y personalidad.

En mi caso, y como he contado en ocasiones, mi familia tiene una fábrica de confección y aunque nunca estudié diseño (como tampoco lo han hecho grandes nombres del mundo de la moda) pensé que tener la infraestructura industrial facilitaría las cosas, pero ni tan siquiera eso supuso un salvavidas en medio del desastre que poco a poco fue aconteciendo.

Algunos de los puntos que relataré los he vivido en primera persona, y claramente os daréis cuenta por cómo enfoco el tema, y otros nada tuvieron que ver conmigo y mi pequeño proyecto, que decidí congelar (que no clausurar) tras tres años de empeño.

Pero, vayamos paso a paso… porque no todos los casos ni ejemplos son similares.

Sneak Peak

(Collage creado por Sneak Peak)

1- LAS ESCUELAS DE MODA durante los años de formación tienden a inculcar a sus alumnos un modelo de futuro laboral que suele promover la creación de la marca personal y no tanto el hecho de trabajar para otros. No de una manera premeditada pero sí de un modo natural ya que los alumnos se van examinando de cada año lectivo a través de pequeñas colecciones, generalmente homónimas (ya que se piensa más en el creador que en la marca) y a las cuales muchos de ellos sueñan con darles continuidad una vez terminado el período estudiantil.

Y ahí es donde viene buena parte de las bofetadas. Queriendo ser diseñador, en el más amplio sentido de la palabra y sobre todo como lo ve la gente desde fuera del sector, con lo que esto conlleva: desfiles, reputación, fama… Pero, ¿Y todo lo demás? ¿Cuándo has aprendido que lo primero es formar una empresa para gestionarla de la manera más factible? Tal vez hay que comenzar dándose un período de rodaje por marcas de diversa índole y así conocer bien los entresijos (éxitos y fracasos de estas, fórmulas de trabajo, sistemas de financiación…) para luego abordar el proyecto propio.

-LAS ESCUELAS DE NEGOCIO son el complemento perfecto para las de diseño, sobretodo cuando se especializan en el sector moda, porque muchas veces llega la cabeza pensante de los dineros aplicando fórmulas válidas para otras industrias y resulta que el mundo de la moda tiene sus propias reglas.

Anda que no hemos visto fracasar empresas porque los que llegaron para salvar de una crisis a una empresa (o en ocasiones, simplemente para hacerla más grande) terminaron por hundirla.

-LA RESACA DE LA CRISIS para mi en principio es un factor positivo que dio la oportunidad a mucha gente para redirigir su situación laboral. Los despidos, los finiquitos… hicieron que esas personas invirtiesen el dinero recibido en replantearse su profesión hacia otro camino que hasta el momento no había sido el suyo y que en cambio siempre habían anhelado. De estos quiebres que te da la vida conozco varias firmas que así fue como saltaron a la palestra. Algunas aprendieron por el camino a marchas forzadas que ser diseñador/empresario de moda no era para nada la versión más ingenua y simplona que tenían montada en su cabeza, por suerte para ellas, saliendo al paso y consolidándose… y otras… se las trago el agujero negro. Conclusión: Deberían haber montado un bar en Malasaña. Hubiese sido más rentable… pero, que nos quiten lo bailado “diseñao”.

– LA FINANCIACIÓN es una de las pestañas más importantes cuando se desea crear una firma. ¿De dónde voy a sacar los dineritos para llevar a cabo este proyecto? Ahorros propios, socios inversores, padres a los que exprimir, prestamos bancarios, subvenciones… Lo que está claro es que necesitas un remanente que te permita mantener el proyecto por al menos dos años sin recibir beneficios (que nada tiene que ver con las perdidas, no lo olvidemos. Podemos no tener beneficios pero tampoco crear deuda).

He dicho dos años por ajustarme a un plan al estilo nacional porque en EE.UU hablan de cinco años y le han puesto hasta una tasación: 200.000$. Sí, como lo oís. Los especialistas dicen que si no cuentas con ese dinero mejor ni lo intentes, al menos si quieres ir a gran escala y crear una firma potente.

Luego, cada modelo y formato de firma es respetable y cada uno sabrá lo que quiere, no todo el mundo tiene en mente crear un imperio (¿O sí?). Que ya sabemos como son los americanos y sus sueños a lo grande.

– LOS SOCIOS suelen ser esas personas, a veces, necesarias y bienvenidas a los proyectos hasta que quieres matarlos o retroceder en el tiempo para no haberlos conocido jamás. Bueno, también hay claros ejemplos de asociaciones que son matrimonios más que bien avenidos y que gracias a la llegada de estos las firmas en cuestión pudieron prosperar.

Yo solo os voy a recomendar una cosa. Estudiad bien con quien os vais a aliar, qué porcentajes de vuestra empresa les vais a vender y sobre todo estad siempre al tanto de todo lo que firméis. No confiéis jamas. No les dejéis las riendas absolutas fiandoos en la toma de decisiones. Y sobre todo, tened cuidado en no perder vuestra firma. No seríais ni los primeros ni los últimos a quien se la “roban” con todas las de la ley.

-LA FABRICACIÓN para comenzar a vender en serie o a ciertos volúmenes se necesita de tiempos (aunque confeccionemos bajo pedido hay que ser realista para cumplir con la fecha de entrega), es casi obligatorio ir con el calendario preestablecido de la moda (sobre todo si se quieren dar pasos hacia el sistema tradicional de venta), estar pensada para llegar al mercado en un surtido de tallas (la M no es la talla universal y perderás clientela cada vez que no den con la suya), tener una red de talleres y proveedores consolidada (aunque sea para trabajar a medida) y ser riguroso con la confección (aunque el consumidor cada vez tenga menos entrenado el ojo y el tacto para distinguir entre una prenda de ole y una mierda con etiqueta).

Fabricar o no fabricar, esa es la cuestión.

Podemos jugar a ser una marca de moda competente en los estándares del mercado o no serlo.

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(Foto Javier Tauler)

-LOS PRECIOS es algo que va muy vinculado al punto anterior. Al tratarse mayoritariamente de marcas que no confeccionan grandes producciones (el tejido, los botones, las cremalleras… en pedidos pequeños es más caro que si se compra en grandes cantidades), haciéndolo de manera local (señores, la fabricación en este país hace que tenga unos costes más elevados que si viene de China, Tailandia, Brasil, Marruecos o qué sé yo. Téngalo en cuenta), incluso el hecho de que haya procesos artesanales (sí, porque cosas que se ven por ahí no hay máquina que no sea las manos que las hagan. Los bajos de pantalón. Un, dos, tres, responda otra vez…), hace que el P.V.P sea más caro que lo que compramos en tiendas de gran distribución y ese puede ser un handicap a la hora de mantener a flote una marca. Que el consumidor no esté dispuesto a pagar tus precios porque primero no valora el producto y segundo porque al no haber un nombre potente detrás considere que no vale la pena pagar ni la etiqueta.

Sabéis eso que dice mucha gente… “fulanito se ha comprado una camiseta de xxxx por 200€, pero es que es de xxx”, pues eso.

– EL EQUIPO será tu gran compañero. Cuando se comienza en una andadura de estas características y el punto financiación flaquea, la verdad es que lo que viene siendo el concepto de equipo se concentra en uno mismo. Uno diseña, patrona, negocia, compra, distribuye, confecciona, vende, fotografía, empaqueta, factura, comunica, nutre las redes sociales,… y acaba por no hacerlo todo del todo bien, además de estar saturado.

Crear un equipo, poco a poco, es necesario. Entender que delegar es crecer, a parte de vivir, es importante. Que estar acompañado hace más fácil mejorar. Y que sin un equipo de confianza (aunque sea un equipo de dos personas) no se puede lograr mucho. Tener a alguien a tu lado además de ayudarte en los quehaceres correspondientes te dará una visión crítica, te facilitará detectar fallos propios y te aportará cosas impensables gracias a su propio bagaje y experiencia.

Si hay que saltar, que sea acompañado.

-LA DISTRIBUCIÓN y el punta venta, ese gran WTF.

Tener la firma en tienda física es importante porque la venta online (que ahora la veremos) nos puede reportar grande beneficios pero ni el 100% de los consumidores gustan de este método ni es lo mismo tener tu tienda online, que sería un punto de venta, que tener una red de tiendas a las que distribuyes que serían muchos puntos de venta. ¿Lo pilláis? ¡¡Barrio Sésamo!!

Pero… que sea lo mejor no significa que sea fácil. El mercado, tal como explican los propietarios de las tiendas multimarca (es que ni por un momento se me había pasado por la cabeza el hecho de que la tienda física fuese propia, pero por si acaso) está muy tocado y entonces han inventado el sistema “deposito”. Es decir, tu dejas las prendas en su espacio y cuando las venden, te las pagan. Ellos se quedan una comisión y listo. Parece bonito, sencillo y limpio.

Pero la realidad es bien distinta. Cuando una tienda no compra de antemano el producto que vende suele tener menor interés en liquidarlo, básicamente porque no han invertido un duro en ello. Con lo cual tu producto, ese que tú has pagado a tus proveedores de tejido, fornituras, taller… está allí parado esperando a que alguien entre y lo compre (si es que lo tienen expuesto). Estos depósitos deben ir acompañados de un albarán en el que se especifica las piezas que se consignan y también el acuerdo comercial del reparto de beneficios en porcentajes así como pagos, siendo firmado por ambas partes. Bueno, pues aunque se haga de ese modo, todo bien estipulado, y se decida que a ti te pagarán, por ejemplo, a final de mes tras hacer un cierre mensual de las ventas realizadas y presentar la factura correspondiente, lo que suele ocurrir (no todos los casos son así pero yo atesoro unas cuantas experiencias) es que la tienda saca su jeta más dura para pagarte cuando le de la gana, si te paga.

Que si no firmaron el anverso y el reverso del albarán, con lo cual no estaban aceptando los acuerdos del “contrato”, que si se han vendido menos piezas de las que faltan porque quizá las hayan robado (ese no es mi problema, estaban en tu tienda y son tu responsabilidad), que si no han recibido la factura tras haberse enviando en ocasiones incontables teniendo a día de hoy facturas pendientes de ser abonadas desde hace años, que como su negocio fracasó han decidido no pagar a nadie, que dicen que sí te pagaron pero aunque a ti no te aparece el abono ellos no te pueden mostrar el justificante de la transferencia porque aquella cuenta se canceló… y así historias mil.

Por supuesto lo que debería hacer yo y todos los que nos hemos visto envueltos en estos temas sería denunciarlos aquí, y en nuestras redes sociales. Primero para que se les caiga la cara de vergüenza y segundo para que no sigan tomando el pelo a más gente gracias a sus “tiendones”, su palabrerío de pijas enteradas, sus proyectos sostenibles, su discurso de ayuda a los nuevos talentos y demás argumentos que a día de hoy me los conozco todos.

Por cierto, tengo entendido que lo de los impagos también ocurre sin ser en deposito sino comprando la colección. En ese caso os aconsejo que pidáis el 50% por adelantado antes del envío del material.

Hoy no se fía. Mañana sí.

Otro modelo de distribución es el pseudo punto de venta propio a través del alquiler de córners en tiendas que acogen otras firmas que también alquilan sus rincones. Generalmente, como ya pagas el arriendo este incluye los servicios de la tienda (mantenimiento, luz, dependientes, sistema de pago por tarjeta…) y no hay comisiones ni beneficios a repartir. La experiencia de la mayoría de marcas suele ser positiva siempre y cuando a final de mes se cierren cuentas y se proceda al pago de las ventas que suele realizarse sin problema más que nada si se quiere mantener a las marcas como “inquilinas”.

El unico qué sería conocer los puntos a los que te obliga la tienda como arrendatario. En principio, el tiempo de permanencia, porque si no te es rentable desde el inicio, imagínate la inversión que supone tener que permanecer por seis meses que suele ser el periodo contractual más común.

Dicho todo esto, sed prudentes porque en muchos casos por aquí es por donde llega la primera y principal brecha económica.

-LA VENTA ONLINE esa gran utopia viable para vender sin intermediarios. Donde tú expones cómo quieres, al precio que deseas y los beneficios, excepto los costes, son íntegros para la firma.

Pero… vender online nos lo propusieron como el modelo perfecto y tampoco es que eso sea cierto al 100%. Para poder vender, primero hay que invertir, no solo en el producto que ya tenemos en stock, sino en adquirir una plataforma, dar visibilidad y posicionamiento, y además, una infraestructura de servicio: fotografiar los productos, actualizar el contenido, atender los mails y ventas, gestionar el empaquetado, los envíos, los cambios y devoluciones… Todo eso hay que tenerlo en cuenta. Internet no es gratis.

Hay a quien la venta online le funciona fenomenal y hay a quien no le reporta nada más que gastos (los sites, pasarelas de pago… también tienen costes de mantenimiento) pero es cierto que de un modo u otro aporta una prestación relevante para toda marca que esté sobre todo en sus inicios. Y para las que ya están consolidadas comentan ha sido para ellos un ejercicio lento, pero que año tras año han ido en incremento sus ventas.

-LOS EVENTOS DE MODA habituales: desfiles, pressdays, mercadillos, fiestas, lanzamientos… son necesarios pero no obligatorios. Muchas marcas se han metido en la ruedecilla esa del hámster y se han visto poco que obligadas a seguir lo que impera.

“Como ya hice un desfile la temporada pasada, esta tengo que hacerlo sí o sí aunque no tenga una plataforma a la que acogerme, dinero suficiente o la colección terminada”. ¡¡ERROR!! Nadie más que nosotros mismos nos obliga a tener que seguir los dictámenes del sistema. Puede que para otras marcas, todos esos eventos sean archinecesarios, pero cada firma ha de medir qué se puede permitir y qué no.

Montar un desfile tiene un coste tremendo: espacio, iluminación, sonido, modelos, peluquería y maquillaje, convocatoria, montaje y desmontaje, drinking room… ¿De verdad os vais a meter en semejante “fregao” por la ilusión de salir a saludar al finalizar la presentación para que os aplauda vuestra familia, amigos y con suerte algunos periodistas de moda y bloggers relevantes?

A veces algunos formatos de exposición no son los más adecuados si no se cuenta con una infraestructura sólida, primero porque puede dañar tu imagen como marca y segundo porque puede ser el pastizal peor invertido de tu historia como firma… aunque también tenga sus cosas positivas, como de pronto sacarte de la manga un look book estupendo con todas las fotos del desfile así como multitud de contenidos para tus redes.

Busca estrategias que te permitan dar a conocer tu marca pero que la palabra low cost (sin ser cutre) esté grabada en tu frente.

-LAS REDES SOCIALES ese gran amigo y compañero al que muchas marcas deben su éxito y muchas otras anhelan engrosar solo por sentir qué es eso de la reputación online exhibiendo una comunidad considerable. Vamos, lo que viene siendo un “yo la tengo más larga” de toda la vida.

Pues señores, es nada más y nada menos el hecho de que te siga, mucha o poca, gente a la que le gusta tu producto sin que eso sea signo de nada porque no sé si habéis oído hablar del poder de conversión de las redes pero a día de hoy está por los suelos, excepto contadas ocasiones, productos y firmas.

Es decir, que si tu comunidad es enorme y no vendes un colín no tienes por qué ponerte a llorar por las esquinas tratando de buscarle una explicación. Y si tu comunidad no crece, tampoco te vuelvas loco, porque la competencia es feroz, y además, quién no te dice a ti que todos los que muestran esas cifras tan guays no han comprado seguidores hasta dejar la cesta de los “huevos” esquilmada, y eso bien sabemos no sirve “pa ná” más que para hacer el pavo real…

Las redes sociales son un escaparate maravilloso para que las marcas se muestren tal como son al mundo y no hay ni más ni menos éxito por unos “k” arriba o abajo. Que ese no sea el barómetro de vuestra victoria.

Grazia Playalb

(Collage Grazia España)

-LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN ese instrumento tan necesario para dar a conocer una firma y tan resultón en la mayoría de los casos a lo hora de aportar visibilidad y generar posibles ventas.

Pero ni todo es orégano en el monte ni todo lo que aparece en las revistas, periódicos y telediarios alcanza el éxito en ventas que en principio se podría presuponer. Con lo cual que eso no se convierta en vuestra obsesión y por ello la prioridad sea acosar a redactores y estilistas, o tener un showroom para que os lleve la comunicación y las relaciones públicas, porque puede que salgáis en la portada de la cabecera de moda más importante del país pero también es posible que dependiendo de tu producto (y las circunstancias , incluso políticas) vendas mucho, algo o cero.

-LAS FERIAS son útiles para poder vender tu producto a una mayor cantidad de compradores y países. Y aunque en nuestro país se celebran diversas ferias coincidentes con las semanas de la moda, la mayoría de las marcas suelen intentar buscar su oportunidad en mercados más grandes como Milán, París (sobre todo esta si pensamos en el mercado europeo) y Nueva York (para los que quieren hacer las Américas).

Ir a una feria es el paso natural para dar expansión a una marca, pero tened presente la inversión que eso supone en costes (stand, personal, viajes, dietas, estancia…), la diversidad de ferias para escoger, o ser admitido en, aquella que mejor funcione con tu perfil de marca (y no todas son igual de relevantes ni tienen tanto tráfico con lo cual las tarifas varían), además de ser consciente del factor caprichoso del comprador. Un año te puede ir de maravilla, la temporada venidera ser un desastre y la siguiente de nuevo un triunfo.

Esa constante inestabilidad hace que las marcas a costa de estas pasen periodos esplendorosos y otros no tanto, e incluso se generen falsas expectativas. En feria los compradores van realizando “compras” que luego han de poner en firme, y en ocasiones se ha dado la situación de lo que en principio era un gran volumen de ventas a posteriori no lo ha sido tanto. Las tiendas suelen tener un presupuesto de compra cerrado y en base a esto van eligiendo productos para cargar sus tiendas y durante la feria es más que probable que se excedan eligiendo.

Tenedlo en cuenta.

¡¡Ah!! Se me olvidaba comentar que una vez finalizada la feria ahora viene el reto de financiar la producción que tu comenzarás a pagar desde el momento uno y que no recuperarás hasta efectuar la entrega. Cuenta unos 6 meses.

-LOS FABRICANTES pueden ser tu gran aliado o tu peor pesadilla. De ellos dependerá que tu producción esté realizada bajo tus estándares y en los tiempos exigidos.

La gran mayoría de las firmas hablan de la falta de profesionalidad de estos y de como les han llegado a fastidiar una temporada porque el producto no estuviese bien confeccionado, escalado o entregado en los plazos pactados para que a su vez la marca los sirva a sus puntos de venta.

España por desgracia tiene una nefasta reputación en eso gracias a la mala praxis acumulada durante años y años (de generaciones atrás) que hace se quede como un leyenda entre los compradores (anda que el mercado japonés no estuvo reticente durante temporadas y temporadas a no comprar producto español por las experiencias de los años 90).

Este es un mensaje para los jefes de producción: Luchad contra ello, sacad el látigo, mentid a la hora de pedir en qué fecha necesitáis el producto finalizado para sortear cualquier imprevisto, haced lo que sea necesario para dar el mejor servicio final… o puede que lo os comáis con patatas.

-EL PRODUCTO, aunque ni nos lo planteemos, en algunas ocasiones suele ser el motivo por el que la marca se va al garete. Porque es excesivamente innovador y solo un grupo muy reducido está interesado (lo de los early adopters que se estudia en marketing y tal), porque no va con la tendencia y por ello el gran público (que cada vez tiene menos criterio. Vais clónicos por la vida) no se atreve, o porque es tendencia en su momento álgido y resulta que tu producto que lo llevas haciendo la tira de tiempo con mayor o menor éxito ahora va y tiene cientos de hermanos en el mercado además en toda la franja de precios existentes. Vamos, que ni haber sido el primero te sirve para afianzarte en este momento.

El caso es que nos cuesta imaginar que nuestro producto no guste, no sea llevadero, no sea práctico, no sea trendy… porque al fin y al cabo lo hemos diseñado con todo nuestro esfuerzo y amor, nos parece ideal, el colmo del diseño, siendo casi más un hijo que una prenda textil, y aceptar que quizá el mercado no lo apruebe pues que queréis que os diga, es duro, pero hay que ser realista… y fuerte, para insistir o para darle un giro.

-LAS COPIAS…. madre mía y donde me voy a meter porque marcas más grandes, más pequeñas, más conocidas, populares en su barrio… en algún momento y con alguno de sus productos todas tienen una cosa que contarte: “me han plagiado”.

Pues sí. Esa es la realidad. Un día, tus diseños, tu estilo, tus fornituras, tus estampados, hasta los logos o los hashtags (puestos a fusilar es que puede ser cualquier cosa)… de pronto los encuentras en otra marca y no puede ocurrir nada más que te entre el bicho y quieras ir a quemarles el despacho, denunciarlos, boicotearles en redes sociales… que el daño, en el fondo, ya esta hecho.

Si encima te lo hace una gran marca, apaga y vámonos.

Solo te queda la opción de ir a ponerle una vela a la Virgen que más te guste y esperar a que no se apropien de manera perpetua de tu estilo porque entonces ni milagros, ni redes sociales ni nada, un abogado especialista en estos temas y a la guerra. Defiende lo que es tuyo.

-LAS DEUDAS con tus familiares, el banco, los inversores… suelen ser la pesadilla que puede tragarse cualquier proyecto. Tu confiabas en que todo iba a salir bien (es que si no no te hubieses metido) pero necesitabas dinero que no tenías y por alguna vía llegó. Al principio las cosas no salían, pero no por ello desististe, y fuiste adelante, a tratar de crecer, ser más ambicioso, endeudarte un poquito más, a tener equipo, y una tienda propia, estar presente en una fashion week, sin faltar ninguna temporada a las ferias porque en algún momento ha de sonar la campanita, haciendo todo este ejercicio es imposible que las cosas no comiencen a aflorar… y después de años de esfuerzo, aunque de pronto empiecen a ir las cosas mejor, resulta que las deudas acumuladas te asfixian, y tienes que claudicar.

Es tremendo lo que cuento, pero muchas marcas han pasado por ello y creo que las deudas son el gran cáncer para cualquier proyecto.

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(Collage Moda eres Tú)

-EL DESÁNIMO ese mal común cuando se deshincha el globo de la felicidad inicial ante tanta traba que nadie había osado contarte. Venirte abajo es normal, cómo no te vas a hundir en la miseria (aunque sea solo a nivel psicológico), las cosas malas nunca nos vienen bien y menos si ese proyecto era tu razón de ser a nivel laboral. Pero hay que intentar mantener el temple y buscar soluciones. Si te abates, lo más probable es que todo se acabe, antes o después. La buena energía es necesaria aunque sea solo para tratar de superar la situación. Y si no es salvable… amputar.

-EL AMIGUISMO nos ayuda a mantener ese ánimo del que antes os hablaba, pero en ocasiones también puede ser tóxico. Cuando te confortan diciéndote que tu producto es lo más, pero no lo piensan así, pero ni un poquito. ¿Qué tipo de amigos son esos que no te ayudan a abrir los ojos? Cuando todo el mundo te pide que le regales producto como si eso fuese una churrería, porque además dicen te va a venir fenomenal para darte visibilidad. Ya, ¿y quién carga con los costes? Cuando les pides un favor, porque por casualidad tienes algún conocido que trabaja en medios o blogs… y sigues esperando alguna reseña por muchos favores en términos laborales que le hayas hecho tú… ¡¡Uhhh!! Y si tienes un colega que es famoso y te crees que porque lleve tu producto todo saldrá rodado, mejor espera sentado (a veces, para atender la web porque te la han colapsado las fans comprándolo todo. Que también pasa).

Los amigos son los amigos. Punto. No se puede esperar/exigir nada y menos que sean clientes, incluso por mucho que les mole el proyecto. Si en eso se va a basar vuestra gloria, apaga y vámonos.

Por cierto, se me había olvidado mentar el instante en el que algún amigo pasa a formar parte del proyecto… pero eso necesita un post específico que tendrá como título una canción de Pimpinela.

-LA DECISIÓN FINAL es el momento más crítico. Cuando el proyecto agoniza y ya has tomado la determinación de abandonarlo, pero nunca llega la ocasión. Con lo bonito que era, con lo que me gustaba lo que hacía, con la de cuchicheos que se van a generar de por qué esto y por qué lo otro, con el papeleo que va a suponer desmontar el chiringuito… Bueno, lo que tampoco se puede hacer es seguir con perdidas económicas más tiempo, con lo cual lo sano es hacer un quiebre, pillar la katana para finalizar abruptamente y esperar a que lo que se deja atrás cicatrice.

Y ahora… a pensar qué hacer con los stocks de producción, tejidos, patrones.

-EL ÉXITO también puede ser el detonante de un fracaso entrecomillado. Marcas que sus creadores han de abandonar su proyecto personal para hacerse cargo de relevantes puestos de trabajo en otras empresas de moda, y bien sabe la industria que los grandes grupos no te dejan compatibilizar ambos proyectos y que además no contarás con tiempo para ello. Es una posibilidad de supuesto fracaso de la que también hay que ser consciente.

-EL FACTOR X es aquello que no tiene explicación y por lo que nunca llegas a saber por qué ocurren las cosas. Ni las glorias, ni las penas. Lo llaman suerte o desgracia y suele estar fuera de nuestro alcance.

-RETIRARSE DE UNA BATALLA perdida es lo más inteligente… para quizá en una coyuntura mejor regresar. Porque también es necesario aprender de los errores, ver con distancia lo que ocurrió y quizá comenzar de nuevo. ¿Por qué no? Yo, ya estoy preparada para regresar.

Espero os sea útil este post, a parte de largo, y que podáis extraer

vosotros mismos vuestras propias enseñanzas.

Mayte De La Iglesia
Trabajo en moda, hablo sobre moda y vivo la moda.

Ese, sin duda, es el principal motivo por el que creé este blog en el 2008. Una plataforma donde compartir de primera mano mis experiencias como fashion insider la cual me ha acompañado todo este tiempo. ¿Te unes?

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Trabajo en moda, hablo sobre moda y vivo la moda. Ese, sin duda, es el principal motivo por el que creé este blog en el 2008. Una plataforma donde compartir de primera mano mis experiencias como fashion insider la cual me ha acompañado todo este tiempo. ¿Te unes?

4 comentarios
  • Carla Rogel

    17 noviembre, 2016 at 9:38 am Responder

    Amen. Declaro este artículo patrimonio de la humanidad y distribuyo a los cuatro vientos, y porque no hay más.
    Añadiría un punto que me ha acercado a la zozobra y el abismo varias veces: el entramado de aves de rapiña -véase coaches, asesores, tutores- dispuestos a aplicar sus extensas trayectorias por cuotas mensuales desorbitadas. Esto consume el colchoncito de cualquier emprendedor a la velocidad que ardía el colchón de Carmen Maura en Mujeres al borde de un ataque de nervios.
    Por una supervivencia digna y salerosa!
    Enhorabuena por el artículo!

    • Mayte De La Iglesia

      Mayte De La Iglesia

      19 noviembre, 2016 at 11:48 am Responder

      Muchas gracias. Espero que además con vuestras enseñanzas y aportaciones sea muy útil para las generaciones venideras y también para los que se encuentran en punto muerto.

      ¡¡Gracias!!

  • Maite

    23 noviembre, 2016 at 6:13 pm Responder

    No, si fácil no lo es!

  • Lola Gómez Gordejuela

    6 diciembre, 2016 at 11:06 am Responder

    Estupendo post Mayte.
    De verdadero insider.
    Este es el tipo de lecturas que todo aquel que pretenda adentrarse en la Marabunta debería al menos considerar.Punto por punto.
    Si es país a conquistar es España además hay que contar con la invasión China, la falta de rigor comercial y la tremenda devaluación de los precios.

    Aún así….algunos lo volvemos a intentar.

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