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Posando para Harper´s Bazaar

25 mayo, 2016

Cuando era más joven, también más inexperta, y sobre todo más insegura, cada ocasión que me enfrentaba a una sesión de fotos sentía cierta ansiedad. Era curioso, porque para los desfiles no sentía ningún tipo de presión. Sí excitación, nervios, ese momento en el que el corazón te latía fuerte cuando comenzaba la música. Pero las fotos… uuummmm.  No tanto en el momento previo, el pensar que un día determinado tenía un shooting, como cuando ya estaba en plató. Cada día un equipo nuevo, cada vez comenzar de cero, cada look, cada foto, cada pose, cada gesto, siempre con la expectativa de llegar a convencer, o no, al cliente de que no se habían equivocado de chica. Que yo era la chica para esa editorial, catálogo o campaña.

Supongo que el paso de los años, y el hecho de que ya no me dedique en exclusiva a ser modelo, hace que ahora todo sea relativo. Ya no paso por los procesos selectivos de casting en los que batirte en un duelo de opiniones. Quien quiere trabajar contigo, lo hace y listo. Pensar así, relaja. Tampoco me cuestiono tanto a mi misma porque …

la lectura que los demás ejercen sobre ti, suele estar bastante alejada de la propia. Es decir, yo me puedo ver hecha un cuadro con una parafernalia determinada de maquillaje, peluquería, estilismo, iluminación, decorado y qué se yo, que tal vez para ellos estoy divina. Porque también entendí que ser modelo es ser un instrumento de trabajo para esos profesionales y no solo esperar verte mona monísima dentro de los esquemas de tu mejor yo. Y ese, todos sabemos cual es. Pero además y sobre todo, porque he decidido disfrutar de la experiencia, en su sentido más global. ¿Cómo? De esta manera, como hice en mi última (y creo que primera) sesión de fotos para Harper´s Bazar España:

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Cuando ahora llego a las sesiones de fotos me monto un protocolo. Lo primero: desayunar, y mientras desayuno, hablo y conozco al equipo. Es genial cuando tú llegas con un poco de anterioridad con respecto al resto del equipo, y además algunos se retrasan, para aprovechar y hacer un poco de colegueo con los asistentes de los asistentes. Los asistentes de los asistentes también son gente importante en el proceso creativo, y aunque vayas a ser la prota de toda esa parafernalia que se está montando, todos aportamos lo nuestro.

Segundo: con el café en mano, irme a peluquería a dejarme hacer. Pero de verdad. Como mi pelo y cuero cabelludo ya no están tan castigados como antaño me dejo peinar sufriendo un poco menos. Así que aprovecho para leerme el último número de la revista para la que voy a trabajar. Hay que empaparse del espíritu del medio.

Y por último, cuando me maquillan dejo que sean ellos quien me reinterpreten una vez más. Solo les pido una cosa, que me maquillen las cejas. Unas veces lo consigo, otras veces no casa con el look escogido, así que lo dejamos estar.

Me visten, pregunto todo lo que me interesa sobre la ropa que voy a llevar, y lista para saltar al set. Así es como conoces a gente súper maja como la estilista Beatriz de la Cova y te enteras de que el mono que vas a llevar es de Sportmax.

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También es importante ver y escuchar. Tener alguna referencia de lo que están buscando es muy motivador para expresarte a través de tu cuerpo de una u otra manera determinada. Pero, sobre todo, escuchar al fotógrafo. Solo ellos a través del visor tienen esa perspectiva desconocida para los demás y, en ocasiones, hasta la foto que desean conseguir dibujada en su cabeza.

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Para con todo eso, comenzar a darle forma. Con actitud, con ganas, con la cabeza en lo que estás haciendo, porque la cámara tiene la puñetera capacidad de atrapar lo que pasa por tu mente. Si te sientes fea, saldrás fea. Si te sientes feliz, saldrás feliz. Y así, con todo.

Bueno, si estás ojerosa, eso solo se cura con photoshop. 😀

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Y por último, jugar. Probar, experimentar. No siempre toca hacer las poses que controlas, las que un día aprendiste de memoria y hace de ti una especie de máquina de churros en versión posturitas. Con lo cual, fuera límites y pasémoslo bien. A veces resulta fácil ir por ese camino, otras se convierte en algo frustrante porque no se consiguen los resultados que se buscan o tu cuerpo no tiene esa armonía, pero allá que vamos.

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Además, para eso están los parones… y la fotografía digital, que permiten acercarte a la pantalla y autoexaminarte viendo por dónde va mejor enfocada la cosa. El analógico tenía mucho encanto, pero era una sorpresa y no siempre para bien. Ahora, a seguir trabajando en esa onda. En la sutileza de la corrección de cada pequeño detalle está la perfección.

Aunque a veces entre tanta foto bonita luego resulte difícil escoger. Pero ese, ya no es mi trabajo. En resumen, así es cómo he conseguido, a lo largo de estos años, que un trabajo que a veces me resultaba tedioso ahora sea una nueva experiencia, que siempre solía serlo, pero de verdad.

La verdad, es que ahora solo puedo pensar en … ¿Cuándo será mi próximo shooting?

Mayte De La Iglesia
Trabajo en moda, hablo sobre moda y vivo la moda.

Ese, sin duda, es el principal motivo por el que creé este blog en el 2008. Una plataforma donde compartir de primera mano mis experiencias como fashion insider la cual me ha acompañado todo este tiempo. ¿Te unes?

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Trabajo en moda, hablo sobre moda y vivo la moda. Ese, sin duda, es el principal motivo por el que creé este blog en el 2008. Una plataforma donde compartir de primera mano mis experiencias como fashion insider la cual me ha acompañado todo este tiempo. ¿Te unes?

1 comentario
  • Maite

    11 junio, 2016 at 4:25 pm Responder

    Qué chula la última foto y como nos gustan los making off! jeje

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